Mi mente está en blanco
pero suena una canción,
dice que mi cerebro es el
blanco
de tu insensata razón.
Me envuelves en tu camisón,
aseguras las correas,
aprietas con fuerza y desgarras
mi piel.
De mis heridas fluye una
sustancia,
la cual tu artefacto mancha,
me río de tu miedo,
con temor matas mi mente,
me inyectas coagulante
aunque mi rostro es insolente,
no sé hasta cuando aguante.
Han pasado muchos días
no han cerrado mis heridas,
no duelen, estoy adormecida,
te sigues empeñando en
controlar mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario